¿Estamos contratando a las personas adecuadas? Muchas empresas se están encontrando con que contratan a los candidatos mejor preparados técnicamente y luego estos no cumplen sus expectativas. Rinden satisfactoriamente, pero no tanto como prometían. Las empresas están comprobando que, para ayudarles a pasar de bueno a excelente, tienen que invertir en formación en habilidades.

El camino hacia el éxito está en la formación en habilidades

Google se dio cuenta en 2013 de que su política de selección de personal no funcionaba. Sergey Brin y Larry Page, fundadores de Google, estaban convencidos hasta ese momento de que la clave del éxito residía en contratar a los mejores especialistas tecnológicos.

Como empresa dedicada fundamentalmente al análisis de datos, eso fue precisamente lo que decidieron hacer en aquel momento. Analizaron hasta el último dato relativo a la selección de personal, éxito profesional, despidos y motivos que llevaban a la gente a dejar la empresa. The Washington Post revela que Brin y Page, a pesar de ser brillantes, descubrieron que se habían estado equivocando.

Las siete cualidades principales que se usaban para definir a los trabajadores con más éxito eran todas habilidades personales. Este estudio insistía en algo que los psicólogos llevaban tiempo diciendo: la inversión en formación en habilidades es una inversión en el éxito de cualquier empresa.

¿Cuáles son las habilidades clave?

El nombre del proyecto, Proyecto Oxígeno, dejaba claro la importancia de estas habilidades dentro de una organización.

Las habilidades técnicas—Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas—son el cerebro de cualquier organización. Pero el cerebro no sobrevive sin oxígeno. Y resulta que el oxígeno viene de las habilidades tradicionalmente asociadas a las Humanidades.

  • Comunicación y escucha
  • Empatía
  • Pensamiento crítico
  • Resolución de problemas
  • Habilidades de orientación
  • Creatividad
  • Visión estratégica

Esta idea puede resultar un poco revolucionaria y difícil de asumir si no se sustenta sobre argumentos sólidos desde el punto de vista empresarial, así que vamos a analizar cada una de esas habilidades para ver cómo pueden afectar a la empresa, y por qué la formación en habilidades debe figurar en el orden del día de la próxima reunión del Consejo.

7 maneras de hacer que tu organización sea más rentable a través de la formación en habilidades

Comunicación y escucha

¿Cuál es la ecuación más famosa de la historia? Probablemente sea la teoría de la relatividad y E=mc². Es poco probable que haya muchas personas sin un título en física que la entiendan o sepan aplicarla, pero lo que es innegable es que Einstein tenía un don para expresar conceptos increíblemente complejos de forma concisa y atractiva, y gracias a eso la mayoría hemos oído hablar de él y de sus teorías.

Las organizaciones necesitan crecer si quieren prosperar—es fundamental permanecer por delante de la competencia y hacer cambios que aumenten el rendimiento sin perjuicio de la calidad. Pero si los equipos de producto o el departamento tecnológico no son capaces de comunicar sus ideas eficazmente, lo más probable es que nadie les haga caso.

Un buen equipo de desarrollo de producto debe ser capaz de trasmitir sus ideas y estrategias breve y claramente, usando terminología accesible, aunque sin simplificar demasiado.

Por otra parte, tanto ellos como los demás equipos deben saber escuchar—escuchar lo que necesitan el negocio y los clientes, y aceptar ideas y sugerencias para mejorar el producto. Esto está muy relacionado con cómo se debe recibir y aplicar el feedback—es raro que una propuesta estratégica sea perfecta desde el minuto uno, y todas las partes interesadas deben aprender a escuchar eficazmente.

Desarrollar el pensamiento crítico de todos los trabajadores le ahorrará a la empresa millones de euros en tiempo, recursos y esfuerzo malgastados

Empatía

Es evidente, por mucho que sea un cliché, que “dos cabezas piensan más que una”. Pero también es cierto, por desgracia, que trabajamos mejor con quienes nos caen bien. Esto significa que para que un equipo rinda al máximo, sus miembros deben ser empáticos.

La empatía personal y profesional ayuda a generar un ambiente laboral productivo y a que los miembros del equipo se sientan respetados y valorados. Significa también que el conflicto no será destructivo, sino que se puede aprovechar para fomentar la creatividad. Lo contrario a la empatía es la apatía—la indiferencia, el distanciamiento. Es difícil restringir la apatía a una sola faceta de tu vida, por lo que la apatía hacía los compañeros se suele convertir en apatía hacia la empresa. Fomentar la empatía entre compañeros aumenta la permanencia y la lealtad—y un trabajador feliz es más productivo.

Pensamiento crítico

Otro cliché: “el tiempo es dinero”. Dedicamos demasiado tiempo a proyectos que no han sido evaluados críticamente. “Crítico”, desafortunadamente, tiene cierta connotación negativa pero, en este contexto, se define como “que conlleva un análisis de los méritos y defectos”.

Desarrollar el pensamiento crítico de todos los trabajadores le ahorrará a la empresa millones de euros en tiempo, recursos y esfuerzo malgastados, ya que así se garantiza que todos los proyectos se pulen en las fases iniciales, y la empresa se evita errores que pueden salir muy caros.

¿Recuerdas una empresa llamada Consignia? Lo más probable es que no pero, durante casi un año, el servicio de correos británico se llamó Consignia. El proceso de cambio de marca e imagen (incluida la vuelta a Royal Mail al cabo de un año) costó unos £2,5 millones según el Daily Mail. Y no era el único periódico que se preguntaba si una organización que había perdido £1.100 millones el año anterior podía permitirse gastar semejante cantidad en intentar cambiar una de las marcas más conocidas de Europa.

Resolución de problemas

Desarrollar el pensamiento crítico de todos los trabajadores le ahorrará a la empresa millones de euros en tiempo, recursos y esfuerzo malgastados, ya que así se garantiza que todos los proyectos se pulen en las fases iniciales, y la empresa se evita errores que pueden salir muy caros.

No nos gusta la palabra “problema”—preferimos usar “reto” o “tema”, o incluso una metáfora como “un bache en el camino” o “un pequeño obstáculo”. Detrás del miedo a la palabra, está el miedo a los problemas en sí, que viene de nuestra falta de capacidad para abordarlos de forma objetiva y lógica.

O ignoramos el problema hasta que desparece—o llega otro y lo resuelve, como los platos sucios en los pisos de estudiantes—o pretendemos resolverlo sin pensar, como cuando tecleamos números al azar cuando se nos olvida el PIN de la tarjeta.

La resolución de problemas es una habilidad que se puede aprender. A través de la formación, podemos eliminar el miedo y aprender a usar nuestras otras habilidades. En cuanto usamos nuestras habilidades de comunicación, escucha, empatía, visión estratégica, pensamiento crítico, etc., podemos enfrentarnos de forma racional, lógica y tranquila a la tarea de buscar una solución.

Habilidades de orientación

En 2017—y parece que 2018 va por el mismo camino—todas las conversaciones giraban en torno a la escasez de talento, sobre todo en tecnología informática. Este tipo de carencia lleva a un aumento radical en los costes de contratación.

¿Qué podemos hacer para reducir ese gasto? ¡No contratar en absoluto! Formar al talento existente en las habilidades que necesita la empresa nos da flexibilidad, aumenta el dinamismo de la organización y mejora la permanencia. Pero solo funciona si los expertos y líderes poseen las habilidades necesarias para ser mentores eficaces.

Formar al talento existente en las habilidades que necesita la empresa nos da flexibilidad, aumenta el dinamismo de la organización y mejora la permanencia.

Un mentor eficaz no ofrece soluciones ni enseña cómo—enseña por qué, y potencia la capacidad de desarrollo del propio alumno. En muchos sentidos, un mentor interno es como un gurú de las habilidades: la escucha, la comunicación, el pensamiento crítico y la empatía son cualidades cruciales para ser un buen mentor.

Sin embargo, saber cuándo hay que callar es igual de importante. Hay que ser capaz de reconocer el momento de dar un paso atrás y dejar que el “aprendiz” encuentre su propio camino.

Detectar y desarrollar las habilidades de orientación de las personas debe ser una prioridad en cualquier organización.

Creatividad

Cualquiera que tenga niños sabe que pocas veces son tan felices como cuando están pintando, o haciendo Lego o construcciones. En definitiva, cuando están creando algo nuevo. Darles el espacio y las herramientas necesarias para crear es una forma de lograr que se concentren totalmente, y los resultados les llenan de orgullo y satisfacción.

Con el uso de las habilidades, podemos sacar partido a las ventajas de la creatividad en todas las áreas de la organización.

Como adultos, nos olvidamos fácilmente del placer de la creatividad, a base de recurrir constantemente a los mismos procesos y procedimientos en nuestro día a día profesional. Bernard Sadow iba por un aeropuerto cargado con dos maletas cuando observó que los trabajadores del aeropuerto usaban carritos para mover los bultos pesados. Gracias a su creatividad, inventó las maletas con ruedas, una idea mejorada por Robert Plath, que inventó la maleta con mango extensible y dos ruedas.

Esto es un ejemplo de creatividad instintiva, pero la creatividad también se puede desarrollar. Con las técnicas adecuadas para el desarrollo de habilidades, podemos sacar partido a la creatividad en todas las áreas de la organización, ya sea para simplificar un proceso complicado, para hacer más accesible un informe complejo, o para automatizar un proceso repetitivo. Todo esto le puede ahorrar muchísimo dinero a la empresa, con soluciones sencillas que no requieren más que ser capaces de analizar los problemas desde una perspectiva creativa.

Visión estratégica

Si pudiéramos adivinar el futuro, eso sería una habilidad. La visión estratégica es lo más parecido. La capacidad de usar las tendencias pasadas y la situación actual para predecir lo que va a suceder es una habilidad que se puede entrenar. Y no es difícil ver las ventajas competitivas que aporta una buena visión estratégica.

Según un estudio publicado en Forbes, el 97% de las empresas consideraban que las habilidades personales eran una de las claves de su éxito.

Cuando aciertas, te colocas por delante de tus competidores. Puedes ser proactivo en el servicio al cliente, adquirir los recursos de forma más eficiente, e invertir en iniciativas enfocadas al crecimiento futuro, más que a apagar fuegos en el presente.

Las habilidades críticas para alcanzar el éxito

Según un estudio publicado en Forbes, el 97% de las empresas consideraban que las habilidades personales eran una de las claves de su éxito. Los trabajadores necesitan habilidades técnicas—nadie quiere ser el paciente de un cirujano que es un gran comunicador, pero no distingue un brazo de un hígado—pero cada vez está más claro que las empresas de éxito están invirtiendo en medidas que les ayuden a destacar.

Para llevar a la empresa hasta el siguiente nivel, es necesario invertir adecuadamente en la formación en habilidades.

Fuente: Matthew MacLachlan

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